Valoración organoléptica:

Esta palabra complicada indica solamente la naturaleza de las sensaciones que, como consumidor, percibimos cuando degustamos un vino o un espirituoso.

Estas sensaciones se evaluan mediante los sentidos,
la vista, lo referido al color y aspecto del vino o espirituoso que es un buen índice de su calidad, el olfato, lo referente a los aromas, los olores, y los componentes volátiles, el gusto, y el tacto por sensaciones agradables o desagradables que sentimos en la boca.

En este caso, no se trata de medidas científicas, de laboratorio, sino más bien de una evaluación individual que varía en función de la experiencia, de la cultura, de los hábitos, de la sensibilidad, de la "sensualidad" del consumidor o del catador.

Durante el concurso es importante señalar que el catador se interesa por estos aspectos, con miras a descubrir los mejores productos bajo el plano organoléptico, y los que son técnicamente perfectos. Debe pensar en la sensibilidad del consumidor rechazando los productos que conlleven defectos.




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